La Presidenta y el kirchnerismo se han hecho socios de uno de los clubes más peligrosos de la historia política y económica de la Argentina: el de los devaluadores. Allí tendrán una vitrina junto a Lorenzo Sigaut, entre otros burócratas de la última dictadura militar. Junto a los días finales y tristes de Raúl Alfonsín. Bien cerca de los meses más dolorosos de Eduardo Duhalde, aquellos que llevaron a un... Continuar leyendo